Una misma selva ilustrada, repartida en ocho escaparates
En primavera de 2013, los grandes almacenes Printemps de París construyeron su campaña de escaparates de temporada sobre un único hilo visual: una selva ilustrada a mano por Frédérique Vernillet, repetida y adaptada en al menos ocho escaparates distintos, repartidos entre la planta de moda y la de belleza y hogar. Cada escaparate cambiaba de color, de animal protagonista y de escultura, firmadas por Little K, The Makerie Studio o Marianne Guély, pero todos compartían el mismo fondo pintado y el mismo formato panorámico, muy ancho y bajo.
Es la forma más eficaz de dar coherencia a una fachada larga de grandes almacenes sin repetir literalmente el mismo escaparate ocho veces: un sistema, no una plantilla única.
Planta de moda: cada marca, su animal y su color
En la planta de moda, Roberto Cavalli se apropiaba del tigre y el morado, con una serpiente escultórica en primer plano. Emilio Pucci convertía la misma selva en verde jade, con una iguana a tamaño real como pieza central. Dolce & Gabbana cerraba la serie en dorado, con dos maniquíes vestidos de estampado floral junto a una peonía gigante de papel.



En la planta baja, dedicada a accesorios, Salvatore Ferragamo jugaba con una gacela entre helechos en tonos de fuego, y Mulberry colocaba dos guacamayas rojas de gran formato sosteniendo sus bolsos en el pico.


Belleza y hogar: la misma idea, escala de perfumería
La planta de belleza y hogar aplicaba el mismo lenguaje a un formato más íntimo. Acqua di Parma iluminaba en amarillo un árbol con lémures y un ave dorada sobrevolando los frascos de colonia. Christofle colocaba una cabeza de elefante de papel a tamaño natural en azul turquesa, junto a una pieza de su cubertería en plata. Baccarat cerraba la serie con flamencos ilustrados y una flor de cristal en verde agua.



Qué se puede aplicar hoy
Más de diez años después, la lección de Printemps sigue siendo válida para cualquier cadena con varios escaparates en una misma fachada o varias tiendas en la misma calle: un sistema visual común (mismo ilustrador, mismo formato, misma familia de fondos) permite que cada punto de venta cuente su propia historia sin que el conjunto pierda coherencia. Es escaparatismo pensado a escala de cadena, no de tienda única.
