Vinçon no fue nunca una tienda al uso. Entre 1941 y su cierre en 2015, este bazar de diseño instalado en el Passeig de Gràcia de Barcelona, en el edificio modernista que había sido casa de Ramon Casas, fue durante décadas una de las paradas obligadas de cualquier itinerario de diseño en España. Muebles, objetos de cocina, papelería, iluminación: un catálogo ecléctico que enseñó a varias generaciones a mirar el diseño cotidiano de otra manera.
Y en sus escaparates, durante veinte años, trabajó Antonio Iglesias.
Antonio Iglesias: veinte años narrando con el producto
Iglesias no montaba escaparates. Los escribía. Cada composición era una pequeña narración construida únicamente con el producto que la propia tienda tenía a la venta, sin atrezzo ajeno ni props comprados para la ocasión: sillas, lámparas, vajillas y objetos de Vinçon convertidos en personajes de una historia visual que se leía de izquierda a derecha, como una viñeta.
Esa es la clave de su trabajo y la razón por la que sigue siendo referencia en las escuelas de escaparatismo: demostró que la narrativa más potente de un escaparate no necesita nada externo al catálogo. El límite no es el presupuesto de atrezzo, es la capacidad de ver el producto como vocabulario.
Cuando Vinçon cerró sus puertas en 2015, tras la subida del precio del alquiler en uno de los ejes comerciales más caros de España, Antonio Iglesias se despidió con escenografías cargadas de textos de T. S. Eliot y Simone de Beauvoir: el escaparatista que había contado la tienda durante dos décadas eligió despedirse también con literatura, no solo con objetos.
Por qué esta galería importa en 2026
La galería de imágenes que sigue recoge parte de ese trabajo: escaparates arrancados, literalmente, «de las cosas olvidadas», como reza el título original de esta serie. Documentar y conservar este tipo de trabajo es parte de lo que hacemos en BARRONVISUAL: el escaparatismo narrativo español tiene referentes propios, y Antonio Iglesias en Vinçon es uno de los más importantes, a la altura de figuras internacionales como Gene Moore en Tiffany’s o Leïla Menchari en Hermès.
Arrancando recuerdos de las cosas olvidadas; Antonio Iglesias transforma los escaparates en verdaderas narraciones ilustradas con los productos de Vinçon.

