Casi ningún comercio de Zamora tiene un problema de producto. Tiene un problema de escaparate, y cada vez más, de web. Llevo 28 años diseñando el primero (Zara para Inditex, CHANEL, Galeries Lafayette, Lladró) y desde mi estudio en Zamora aplico exactamente el mismo criterio al segundo: una tienda online no es un trámite que se marca como hecho, es un escaparate que trabaja 24 horas, y la mayoría de comercios de aquí, o no lo tienen, o tienen uno que no vende nada.
El dato de fondo lo confirma. Según la última edición publicada del informe Comercio Electrónico en España de Red.es (ONTSI), en torno al 30% de las empresas españolas vendía online en 2022. Dicho al revés: la mayoría, dos de cada tres, seguía sin hacerlo. En una provincia con un tejido comercial mayoritariamente pequeño y de proximidad como Zamora, esa proporción es, casi con toda seguridad, todavía más baja.
Ver Web de la galeria de Arte Espacio 36 de Angel Almeida.
Por qué «ya tenemos web» no es lo mismo que tener una web que vende
Hay una diferencia real entre una web que existe y una web que convierte, y casi ningún comercio la conoce hasta que alguien se la explica. Una plantilla genérica, con las fotos que trajo el proveedor o las que se hicieron con el móvil un domingo por la tarde, sin jerarquía clara entre lo que se quiere vender y el resto, es el equivalente digital exacto del escaparate saturado sin punto focal del que ya hablamos en nuestro post sobre comercio local. La diferencia es que en la calle el peatón tarda tres segundos en decidir si entra. En una web, tarda menos.
Un estudio ya clásico de usabilidad (Lindgaard, Fernandes, Dudek y Brown, 2006, «Attention web designers: You have 50 milliseconds to make a good first impression!») demostró que los usuarios se forman una primera opinión de una página web en apenas 50 milisegundos, antes incluso de haber leído una sola palabra. Esa opinión, además, condiciona todo el juicio posterior sobre la marca. No hay margen para una web que «ya está hecha, aunque no sea gran cosa»: en la práctica, ese margen dura menos que un parpadeo.







