Cuando una tienda decide que su escaparate o su interior necesitan un cambio, se encuentra con tres opciones que se anuncian casi igual: el escaparatista freelance, la agencia de producción y PLV, y la consultoría de visual merchandising. No hacen lo mismo ni resuelven el mismo problema. Elegir mal significa pagar por algo que no necesitabas.
El escaparatista freelance: manos y oficio
Monta el escaparate en tu tienda, normalmente por jornada o por montaje. Un buen escaparatista tiene ojo y oficio, y resuelve bien el día a día. Es la opción lógica si ya sabes qué quieres comunicar y necesitas a alguien que lo ejecute con gusto, temporada tras temporada.
Su límite: suele trabajar escaparate a escaparate. Si el problema es que no hay una idea detrás, o que el escaparate no conecta con lo que pasa dentro de la tienda, montar mejor no lo arregla.
La agencia de producción y PLV: fabricar
Diseña y fabrica elementos físicos: vinilos, displays, expositores, atrezo, señalética. Es imprescindible cuando necesitas producir piezas, sobre todo en varias tiendas a la vez. Pero su trabajo empieza cuando alguien ya ha decidido qué hay que producir y para qué.
Su límite: una agencia de producción tiende a resolver los problemas fabricando. Si el problema no se arregla con más elementos, sino con menos y mejor colocados, no es su terreno.



