Me hacen la misma pregunta casi cada semana, y casi siempre con el mismo tono de quien pregunta el precio de un capricho: «Oye, ¿y cuánto cuesta un escaparatista?». Te voy a contestar, pero antes te devuelvo la pregunta. ¿Cuánto te cuesta a ti un escaparate que no hace nada? Porque ese también lo pagas. Lo pagas en alquiler, en luz, en metros de fachada en la mejor calle que te puedes permitir y en toda la gente que pasa por delante sin girar la cabeza. Ese escaparate mudo es, con diferencia, el más caro de tu tienda.
Así que vamos a hablar de dinero sin rodeos. De lo que se paga en España por diseñar y montar un escaparate, de por qué dos presupuestos para «el mismo escaparate» pueden no parecerse en nada, y de qué incluye de verdad cada nivel. Sin cifras inventadas: donde hay un dato, te enlazo la fuente; donde no lo hay, te explico de qué depende.
Cuánto cuesta un escaparatista en España: la cifra de partida
El dato más citado lo publica CEAC: para un profesional autónomo, el precio por escaparate ronda los 400 euros, con proceso creativo e instalación incluidos, y las actualizaciones periódicas de un escaparate de tamaño medio, hasta el siguiente montaje, se mueven en torno a los 100 euros. Es una referencia útil. Y también es peligrosa, porque mucha gente la lee como una tarifa oficial.
No lo es. Es una media. Y en escaparatismo las medias engañan tanto como en una tienda: la media de un lineal lleno y uno vacío es un lineal a medias, y eso no existe. Detrás de esos 400 euros puede haber un montaje de tarde con el género que ya tenías, o un concepto trabajado, con attrezzo, iluminación revisada y un plan para que el escaparate aguante seis semanas sin morir a la tercera.
Te doy otra cifra para que la tengas en la cabeza. Según la misma fuente, el sueldo medio de un escaparatista asalariado en España ronda los 23.000 euros brutos al año. Ya escribí sobre lo que eso dice del sector en ¿Cuánto vale un escaparatista o un visual merchandiser?. Hoy me interesa la otra cara: la de quien contrata.

Qué estás pagando de verdad cuando contratas escaparatismo
Cuando un comerciante compara presupuestos suele comparar una sola línea: el total. Error. Un escaparate profesional tiene al menos cuatro capas, y cada presupuesto las reparte de forma distinta. Si no las separas, estás comparando peras con escaparates.
Concepto: la idea que hace que alguien se pare
Es la parte invisible y la que más vale. Qué producto va delante, qué historia cuenta, qué emoción busca, cómo se lee desde la acera de enfrente en tres segundos. Un escaparatista que no dedica tiempo al concepto no te está haciendo un escaparate. Te está ordenando el género detrás de un cristal.
Producción y attrezzo: lo que se compra, se fabrica o se alquila
Peanas, estructuras, vinilos, papel, textil, flores, maniquíes, soportes. Aquí está la mayor dispersión de precio, y es lógico: no cuesta lo mismo un fondo de papel que una estructura a medida. Pregunta siempre si el attrezzo va incluido o aparte, y si es reutilizable. Un buen profesional te diseña piezas que vuelven a servir la temporada siguiente.
Montaje, iluminación y horario
Horas de instalación, desplazamiento y, muchas veces, montaje fuera del horario comercial, porque nadie quiere un escaparate a medio hacer un sábado a mediodía. La iluminación merece capítulo propio: un escaparate precioso con los focos mal dirigidos es un escaparate apagado. Si el presupuesto no menciona la luz, pregunta.
Continuidad: mantenimiento, fotografía y guía para replicar
El escaparate no termina el día del montaje. Hay que refrescar producto, reponer lo vendido y, si tienes más de una tienda, documentarlo para que se replique igual en todas. Esa documentación, con fotos y medidas, es lo que convierte un escaparate en un sistema.






