3. El producto más rentable, en la esquina fría
Toda tienda tiene zonas calientes, por donde pasa casi todo el mundo, y zonas frías, donde apenas llega nadie. Muy a menudo el producto de más margen está donde «cabía», no donde se ve. Coloca lo que más te interesa vender en el recorrido natural del cliente. Te lo explico en detalle en layout de tienda: zonas calientes y frías.
4. Una luz plana para toda la tienda
Los fluorescentes o paneles que iluminan todo por igual dejan la tienda sin relieve. La luz general sirve para ver; la luz dirigida sirve para vender. Unos pocos focos orientables sobre las piezas protagonistas cambian más la tienda que cualquier decoración.
5. Mesas tocadas que nadie repone
Una mesa bien montada a las diez de la mañana puede parecer un mercadillo a las siete de la tarde. El cliente no compra lo que parece revuelto o incompleto. Marca dos o tres momentos al día para reponer y ordenar, igual que se hace en las grandes cadenas.
6. El escaparate que no cambia
La gente del barrio pasa por delante todos los días. Si el escaparate lleva igual un mes, deja de verse. No hace falta cambiarlo entero: renovar el producto protagonista cada semana o cada quince días basta para que el cliente habitual note que hay algo nuevo. Y si tu escaparate atrae pero la gente no entra, lee por qué tu escaparate para a la gente pero nadie entra.
7. Cambiar cosas sin medir
El error más caro. Se mueve una mesa o se cambia el escaparate y nadie comprueba si ha funcionado. No hace falta tecnología: con contar durante unos días cuánta gente entra y cuánto se vende, antes y después de cada cambio, ya sabes más que la mayoría. Tienes el método en la guía de KPIs de visual merchandising.
Por dónde empezar
No intentes corregirlo todo a la vez. Empieza por el que más te duela y mide. Para revisar tu tienda punto por punto, descarga el Checklist VM gratuito. Y si prefieres que lo miremos juntos, reserva una llamada de 20 minutos sin compromiso.